Propuestas para la convivencia
En el primer comentario al artículo inicial se propone un modelo de convivencia concreto (consensuado, diferenciado del sancionador o relacional), deseo aquí hacer unas propuestas concretas para atender las necesidades planteadas en el artículo inicial:
Se precisa un pacto social, iniciado tal vez por los políticos y secundado por las instituciones culturales y educativas, al que se deberían sumar todas las instituciones u organismos con influencia social (medios de comunicación, personalidades, institutos y centros de investigación…) Ese pacto se establecería alrededor del tema “búsqueda de la calidad educativa” y no se reduciría a un pacto legislativo u organizativo, es decir, abarcaría tanto los aspectos de infraestructura como los de la superestructura educativa. En los municipios (servicios sociales, sanitarios, educativos, de ocio, de animación social o cultural…) deben establecer un plan coordinado de actuación que permita la suma de sus esfuerzos tanto en la atención de las posibles necesidades que hayan como en el desarrollo de ese pacto social por la calidad de la educación. Las familias han de volver a tener un papel preponderante en la educación en valores y en la formación de la personalidad de sus hijos, para ello precisan de un apoyo social (recordemos el pacto que señalamos al inicio) e institucional (nos referimos a la segunda propuesta) El profesorado (como colectivo profesional) debe replantearse sus necesidades y estilos de funcionamiento y realizar un pacto profesional de exigencia sobre la administración y la sociedad, pero también de apoyo en defensa y promoción de la profesión, en este ámbito los sindicatos adquieren una gran responsabilidad como dinamizadores de dicho pacto. En una línea semejante podrían moverse las asociaciones educativas o las de madres y padres. De hecho un pacto común entre sindicatos y asociaciones de padres sería de gran utilidad en la mejora del sistema educativo y el desarrollo de campañas y programas educativos (para alumnos, para familias y, no olvidemos, los sociales) El profesorado de cada centro educativo tiene una importante responsabilidad en la toma de acuerdos y la puesta en marcha por consenso, por supuesto, de medidas internas de mejora de la convivencia en sus centros. A mi criterio estas medidas no son sólo de relación directa y exclusiva con la convivencia, sino que han de incluir necesariamente actuaciones organizativas y de línea pedagógica del centro. Cada profesor individual podría iniciar un proceso de reflexión y mejora de su propia labor docente, de su capacidad de motivación y de control de la clase, etc. No es necesario mencionar que contando con profesores con mayores recursos (con tablas docentes) muchos conflictos de convivencia encuentran una respuesta lo suficientemente satisfactoria como para que no se enquisten y lleguen a provocar una crisis personal o institucional.Entiendo que nuestro papel como orientadores debe dar preferencia a los dos últimas propuestas como dinamizadores de las mismas y que a nosotros como grupo de trabajo nos puede ser útil articular documentos, protocolos y estrategias de actuación para generalizar esos procesos de reflexión y toma de acuerdos internos en los centros. Sin que la ausencia de avances en las medidas sociales, administrativas o legislativas se conviertan en una barrera que nos haga renunciar a nuestra tarea e ilusión de promover la calidad en los centros educativos.
1 comentario
José Miguel -
Por desgracia, ni los políticos en las instituciones centrales, periféricas o municipales, ni los legisladores, ni los sindicatos van a liderar ningún pacto social ni por la educación, ni por la sanidad, ni por la cultura, ni por la justicia social.
Así que nos conformaremos con animar a nuestros compañeros, los profesores, para tratar de educar a nuestros alumnos en todo lo que podamos, empezando por los valores presentes en la Declaración de los Derechos Humanos, aunque tengamos que hacerlo en contra de sus propios padres.