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La brújula del Argo

Reflexión sobre la convivencia en los centros educativos

REFLEXIÓN INICIAL SOBRE LA CONVIVENCIA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS.
 
            En estos momentos la convivencia supone una intensa preocupación en los centros y en la sociedad pero ¿es una responsabilidad exclusiva del profesorado? ¿pueden los centros dar una respuesta satisfactoria con los recursos de que disponen? ¿Qué modificaciones sociales, administrativas y en los propios centros sería preciso articular antes de proponer (con exclusividad) medidas parciales (útiles, pero sólo paliativas) para encarar esta situación?
 
¿Qué necesitamos los centros de la sociedad?
  • Entre otras muchas cosas, un sistema social que prime valores de esfuerzo y convivencia.
  • Una actuación de los grupos sociales (instituciones, organizaciones, medios de comunicación, etc.) que respalde a su sistema educativo y a sus profesionales.
 
¿Qué necesitamos los centros de las familias?
  • Un ambiente y modelo familias que lleve a valorar la educación como un bien.
  • Un sostenimiento (físico y anímico) que les garantice las ayudas y seguimientos diarios que vayan a precisar.
  • Un respaldo pleno al profesorado y a los objetivos y tareas del centro educativo.
 
¿Qué necesitamos los centros de la administración?
  • Un apoyo sustancial en recursos; pero también en la formación en la sociedad de una actitud de respeto y reconocimiento a la labor educativa de los centros.
  • La generalización en todos los centros de programas, vías, recursos para la atención de las diferentes causas que hacen aparecer los conflictos de convivencia.
  • La puesta en marcha de medidas de prevención desde etapas tempranas de la escolaridad, prevención dentro de la institución educativa y prevención social y familiar.
 
            Pero a pesar de no contar con todas las anteriores premisas o, por lo menos de no disponer de ellas hasta el nivel que a los profesionales nos gustaría, y a pesar de no ser los únicos responsables de dar una propuesta, si podemos y debemos tomar iniciativas para disminuir las incidencias desagradables de los conflictos de convivencia, aunque sólo sea porque somos nosotros los primeros que las sufrimos.
 
¿Qué podemos aportar desde los centros?
  • Un fuerte incremento de nuestra implicación en todas las tareas de control y seguimiento de los alumnos (en todo momento y lugar, en las aulas, en los pasillos, en el patio, en las entradas y salidas…)
  • Una intensificación de nuestros niveles de colaboración y coordinación en respaldo colectivo de las actuaciones individuales o de algunos profesores, es decir, llegar a entender que el centro y su convivencia es responsabilidad de todos y no sólo puntualmente del espacio del aula en el que ese momento se imparte docencia.
  • La puesta en marcha de un plan de actuación conjunta de todo el centro con acuerdos mínimos sobre reglamento y normas de convivencia y con decisiones concretas de actuación educativa y no sólo sancionadora.
 

            Por ello, desde este espacio de participación abierto, invitamos a todos a aportar sus propuestas (recursos de los que tiene noticia, materiales que conoce o tiene, ideas, experiencias, etc.) para poder elaborar un banco de recursos sobre el tema de la convivencia. Ya disponemos de algunos, que intentaremos ir catalogando y registrando; pero, seguramente, existen otros muchos que desconocemos. Dádnoslos a conocer, por favor.

2 comentarios

José Miguel -

(continuación del comentario anterior)
La implicación es, pues, de toda la comunidad educativa, y en especial, del alumnado, que debe asumir la propia regulación de su conducta y de la gestión de sus conflictos. Por supuesto que esto no surge por generación espontánea y debe existir un proceso de enseñanza en este sentido (como en cada aprendizaje). La metodología, tanto para estos aspectos como para los anteriores, será la colaboración, la cooperación. Es la mejor baza para que nuestras decisiones sean verdaderamente paticipativas y democráticas e impliquen a todos en esta ardua tarea, pero que no podemos dejar de abordar, cuanto antes, mejor.

José Miguel -

Estoy de acuerdo en las propuestas iniciales hacia la sociedad, las familias y la administración. No obstante, considero que podríamos hacer una labor de enriquecimiento de esa parte en una sesión de lluvia de ideas y de valoración y resumen de propuestas.
En lo que discrepo es en relación a la aportación que podemos llevar a cabo desde los centros: deberíamos partir del consenso en relación al modelo de regulación de la convivencia o de gestión de los conflictos (Ver Torrego, 2003). Si no estamos de acuerdo en el establecimiento en los Institutos de un modelo que supere el Sancionador, basado en un enfoque retributivo de gestión de la justicia (daño-sanción), y en la aplicación exclusiva del Decreto de Derechos y Deberes no conseguiremos que el alumnado aprenda que tienen la obligación de afrontar y tratar de resolver sus conflictos, y se limitará a buscar quién se lo haga.
Por otra parte, no podemos caer en la trampa de un modelo Relacional, que busque la restitución a la víctima pero en el que perdamos excesivo tiempo y energía y no garantice una adecuada prevención, por la aparente ausencia de sanciones.
Deberíamos partir de un modelo que establezca límites acordados por toda la comunidad educativa y que plantee la resolución dialogada como alternativa a la sanción (mediación, por ejemplo), con el apoyo de un marco protector de planes positivos y preventivos de convivencia.