Sobre la Autoridad
He leido un artículo de Aurora Gómez Campos, que escribe habitualmente en la publicación Canfali, de la Marina Baixa, sobre La Autoridad, que me ha impresionado mucho. En primer lugar me he acordado de nuestros gobernantes, centrales, autonómicos y locales; pero también de nuestros jefes de la administración, más lejanos y más cercanos, a veces, compañeros nuestros; y, sobre todo, he recordado esa expresión que se oye tanto últimamente, por desgracia, sobre el ejercicio del magisterio: "ya no tenemos autoridad sobre los alumnos", como si la autoridad fuera algo que se da y no algo que se gana uno/a. Os voy a transcribir algunos párrafos en varias entregas, para que podamos saborearlo con detenimiento.
"Así pues, la autoridad nunca se crece. La autoridad sabe obedecer antes que mandar. La autoridad es humilde, cercana y desconoce la soberbia. (...). La autoridad es templada y digna. La autoridad desconoce la venganza, el ensañamiento y la cobardía. La autoridad respeta a sus subordinados y no suele usar ni abusar de los débiles. La autoridad es pobre. Desconoce el hartazgo, la saciedad y huye de la adulación. La autoridad escucha a los prudentes y acepta la realidad. Enfrenta la contrariedad, nunca endosa la adversidad a los subalternos y es leal para recibir lealtad. La autoridad es fiel para poder exigir fidelidad".
"La autoridad no permite que se le enrosquen culebras en el cuello, ni usa pitbulls para ladrar al enemigo. La autoridad es clara, transparente y habla en nombre propio".
Sabiduría para aplicar e interpretar las leyes, y prudencia para practicar la equidad eran las cualidades de los jurisconsultos en la antigua Roma; y según fueran valorados en ellas, así estaba fundamentada su Autoridad.
Esta es la Autoridad que a mí me gustaría tener, en los dos sentidos: para acatarla y para ejercerla.
José Miguel Pareja Salinas. IES Las Lomas de Alicante.