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La brújula del Argo

Los Equipos Interdisciplinares para la Orientación

                    Mi amigo José Daniel, desde su “observatorio” de la carrera de Psicopedagogía, acaba de publicar un artículo en Información, en La Tiza, en el que pide para los profesionales de la Orientación alguna ayuda para poder abordar tantísimas funciones que se nos tienen encomendadas en los Institutos. Básicamente, sugiere que la Administración Educativa admita al profesorado que tiene también la titulación de Psicopedagogía para que se le libere de alguna docencia y pueda dedicar esas horas a colaborar con el Psicopedagogo del Instituto. De manera que se pueda rentabilizar a tantos profesionales que han querido tener otra especialidad y no la ejercen pero dan clase en Primaria o en Secundaria.

            Yo soy un poco más ambicioso, y pido más. Mucho más. Ya sabéis el dicho, “sed realistas: pedid lo imposible”.

                 Necesitaríamos, para empezar, un trabajador social, aunque sea a tiempo parcial, que nos ayudara con el absentismo, con los problemas sociales de las familias que afectan a los alumnos, con los problemas familiares, económicos, etc. No tendría por qué estar destinado en el centro: con que viniera de un centro social de la zona unas horas sería suficiente. Pero que no compartiera Institutos, para que pudiera centrarse en la problemática de uno sólo.

                   Un mediador cultural, o educador de calle, o educador familiar, o como quieras llamarlo, para captar gente de los barrios y tratar de acercarlos a sus centros educativos, en este caso de Secundaria. Tendría parte de su horario por las tardes, organizando actividades en la calle y en el propio centro.

                      En los centros grandes harían  falta dos psicopedagogos: uno para la orientación académica y profesional exclusivamente, y otro para la atención a la diversidad. La acción tutorial podría repartirse, o compartirse.

                      Un sanitario. No tiene por qué ser un médico. Alguien que se encargue de revisar lo de las vacunas, de controlar el tema higiénico de las instalaciones y cantina, de curar las pequeñas heridas de los accidentes, de hacer un seguimiento de las enfermedades del alumnado, que investigue y dé pautas para la intervención ante síndromes o trastornos especialmente complejos, que proporcione actividades para la mejora de la salud de toda la comunidad educativa, que haga prevención en salud, que lleve los programas ditca y promueva actividades de alimentación y sus problemas derivados....

                         En fin. que nos hacen falta otros profesionales que aporten otra visión y que se incorporen a la tarea educativa desde esa su perspectiva. Si no es así, nuestro techo, el de la Orientación en Secundaria, quedará muy bajito.

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